"Mi madre me decía que nunca viviríamos de los
e-Sports; pero que, gracias a nosotros, alguien lo haría". Estas fueron
las palabras del campeón europeo de Counter Strike de 2007, Drastyk, al recibir
dicho premio. Su generación es la que vivió el nacimiento de los deportes
digitales, y es la que debe sentirse más satisfecha ya que, sin ellos, los
deportes digitales no serían lo que son hoy en día.
¿Pero, qué son los e-sports? Los deportes electrónicos (electronic
sports, e-sports) son la agrupación de todas las competiciones de y sobre
videojuegos. Y sí, en muchos países del mundo, los implicados son considerados
deportistas.
El fenómeno de los e-sports nació de las ganas de los
jugadores de demostrar que eran los mejores en lo suyo. Eso fue lo que hizo que
varios amigos se juntaran e hicieran una pequeña competición en un garaje. Poco
a poco, eso se fue formalizando, y nacieron las lanes. Las lanes, o torneos
presenciales, fueron las predecesoras de las grandes competiciones. Un grupo de
unos treinta participantes se reunían en un salón de actos o un centro
comercial, y con su propio ordenador a cuestas, competían por tarjetas gráficas
de segunda categoría o simplemente por el reconocimiento de ser el mejor. En
mayor o menor medida, todos los países tenían sus lanes oficiales y sus
jugadores acérrimos.
Pero, al otro lado del mundo, los e-sports se convirtieron
en un fenómeno. Hablo de Asia, sobre todo de Japón y Corea. Es tal la euforia
que, en el último mundial de fútbol, los jugadores de la selección coreana
recibieron en sus vestuarios, antes de un partido, a E-HOME, el equipo de Dota
2 que ganó el International dos años seguidos.
Allí, los deportistas digitales están al mismo nivel que las estrellas
del rock, y hay universidades especializadas en convertir a chavales en
campeones. En Europa y América, mientras tanto, solo podíamos limitarnos a
observar y seguir con nuestras pequeñas competiciones. Pero, eso no tardaría en
cambiar.
The International, celebrado en la Gamescom 2011 de Colonia,
nació con la idea de reunir a todos los jugadores de Dota 2 (videojuego creado
directamente por los jugadores que se convirtió en un fenómeno de masas y que,
además, es gratuito) y darles un motivo por el que luchar. Y ese motivo fueron
1,7 millones de dólares en premio, la cantidad más grande apostada jamás en una
competición electrónica. Alemania se convirtió en el centro del mundo gamer, y
Colonia recibió a la mitad de su población en forma de visitantes y jugadores.
Ese evento movilizó a más gente que la última final de la Champions League, con
menos de la mitad del peso mediático que esta tiene. Al acabar el torneo, EEUU
reconoció los e-sports como deportes, y sus universidades comenzaron a dar
becas. Por primera vez en la historia, un jugador de videojuegos podía vivir de
jugar, y podía triunfar jugando. Debido a la gran importancia de este evento, se realizo una película (siguiente video) a modo de documental, con los jugadores de los equipos implicados en la competición.
Desde entonces, los deportes electrónicos se han convertido
en un fenómeno de masas. Aunque en muchos países todavía no están lo
suficientemente reconocidos o homologados, lo cierto es que se cuentan por
millones los jugadores de los juegos más competitivos del mercado, como League
of Legends o StarCraft, en los cuales cualquier persona puede sentirse como un
pequeño competidor al enfrentarse a gente de cualquier parte del globo.
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